Tras el terremoto de magnitud 7,4 registrado en la mañana del lunes 10 de agosto, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó, las Fuerzas Militares de Colombia activaron sus protocolos de respuesta ante desastres para apoyar la atención humanitaria en las zonas afectadas del occidente del país.
Redactado por: Danna Ardila
La primera instrucción impartida dentro del Ejército Nacional fue poner en disponibilidad a las unidades para responder ante este tipo de emergencias orden que especialmente ante el Batallón de Atención y Prevención de Desastres, unidad que cuenta con personal y capacidades distribuidas en diferentes regiones del país. La brigada entró en fase de alistamiento mientras las autoridades locales evaluaban cuáles municipios resultaron más afectados y qué tipo de apoyo era necesario en cada sector.
Cada una de las fuerzas activó capacidades específicas para la contingencia. La Armada Nacional activó capacidades de movilidad para apoyar la atención de la emergencia en Chocó, mientras que la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) dispuso medios para realizar evacuaciones aeromédicas en caso de que fueran solicitadas por las autoridades.
En cuanto a la movilización de tropas, las Fuerzas Militares informaron el despliegue de aeronaves de la Fuerza Aeroespacial para trasladar rescatistas del Ejército Nacional hacia Quibdó, Armenia, Pereira, Manizales y Cali, en coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y las autoridades locales. A estas labores se sumó el despliegue en tierra de más de 180 soldados, distribuidos en cinco pelotones de 36 integrantes cada uno.
Ante amenazas de saqueo, el alcalde de Cali decretó toque de queda y militarización de la ciudad, ordenando reforzar la presencia de la Policía y el Ejército en distintos sectores. Como parte de ese refuerzo, Cali recibió 60 rescatistas procedentes de Bogotá y otros 32 integrantes de las Fuerzas Militares.
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