María Consuelo Córdoba: 26 años después de un ataque con ácido, tiene en sus manos una difícil decisión
Redactado por: Juliana Balaguera
Su historia comenzó en el año 2000, cuando fue víctima de una agresión que le dejó graves secuelas físicas. Después de más de dos décadas de tratamientos y operaciones, su caso se volvió a generar atención pública luego de que expresara nuevamente su deseo de acceder a una muerte digna.
María Consuelo llegó a Bogotá desde Istmina, Chocó, junto a quien en ese momento era su esposo. Según relato, una discusión relacionada con su decisión de permanecer en la capital terminó en el ataque con ácido que cambió por completo su vida.
Tras la agresión, permaneció durante un largo periodo en tratamiento médico. Con el paso de los años tuvo que someterse a numerosas intervenciones para atender las consecuencias del ataque y tratar de recuperar algunas facciones afectadas. En total, ha pasado por 87 cirugías durante estos 26 años.
Su proceso de recuperación también ha estado acompañado de dificultades económicas. Actualmente enfrenta problemas para cubrir sus necesidades básicas y los tratamientos que todavía requiere. Capital Salud señaló que continuará brindándole el acompañamiento médico que necesite, independientemente de la decisión que tome frente a la eutanasia.
En los último días, su caso volvió a llamar la atención después de que se conociera su intención de volver a acceder a el procedimiento, sin embargo, la EPS aclaró que María Consuelo no está esperando una nueva autorización, pues el aval para acceder a la eutanasia fue concedido hace cuatro años. La entidad también explicó que la decisión sobre si finalmente se realiza el procedimiento corresponde a la propia María Consuelo, respetando su autonomía y su derecho a decidir sobre su propia vida.
Actualmente, María Consuelo continúa viviendo en Bogotá y
enfrenta las consecuencias que la agresión dejó en su vida. Su historia,
marcada por años de tratamientos y dificultades, vuelve a poner sobre la mesa
la importancia de hablar sobre la atención a las víctimas de ataques con ácido
y el derecho a una vida digna.
Más allá de la decisión que pueda tomar, su caso refleja una
lucha que se ha extendido durante más de dos décadas y que ha estado marcada
por la búsqueda de atención médica, recuperación y mejores condiciones para
continuar con su vida.

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